025. TÓCAME MÁS
ADAM
— ¡Adelante!
Sentí golpes en la puerta y por el olor, sabía muy bien que era mi Beta.
Entró a mi despacho y seguí firmando los negocios de la manada, pensé que me diría que ya había traído a la cabecidura de mi hija, sin embargo, solo se quedó callado.
Levanté la mirada, él estaba en medio del despacho como perdido y lo supe enseguida, algo había sucedido.
— ¿Le pasó algo a Alessandra? – la silla se arrastró con un fuerte sonido al levantarme de golpe.
— Alfa, yo… fui a avisarle que usted