024. ASESINATO
AMALIA
— Cierra los ojos, no pienses en nada – su mano se pasó por la parte de atrás de mi cabeza, cerré los ojos mientras me inclinaba hacia delante.
El olor a sangre ya cubría casi todo su cuerpo, pero sangre fresca llegó a mi nariz y luego, mis labios probaron ese caliente líquido, mi lengua salió y lamió lentamente.
Una deliciosa y vibrante sensación subió por toda mi columna, haciendo estremecer mi cuerpo entero.
No sentía asco, nada de asco y fue como si perdiera la capacidad de pensar.
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