023. SOBREVIVIENDO
AMALIA
Las explosiones comenzaron desde el exterior hacia el interior.
El techo comenzó a derrumbarse, todos se movía como si estuviésemos en un terremoto.
Piedras enormes amenazaban con sepultarnos en cualquier instante.
Sucedió en unos segundos.
El enorme lobo se abalanzó sobre mí y mordió mi hombro comenzando a arrastrarme.
Grité por el dolor, pero no me resistí, sabía muy bien que lo hacía para ayudarme a escapar del peligro.
Ni siquiera podía levantarme por la herida en las piernas, mi ca