022. ADIÓS, MI ALFA
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Estaba frenético y nunca habíamos estado tan fuera de control, ni siquiera con una horda de Renegados encima de nosotros.
Alguien había eliminado el rastro y camuflado los olores con unas feromonas sintéticas, que se hacían a partir de plantas con aromas fuertes.
Miramos las huellas de los autos en la tierra, pero era obvio que también habían sido eliminadas.
“¡Espera maldici0n, Conall, pensemos! Esta carretera lleva a nuestra manada, a la ciudad y a la manada de Adam”
“Es obvio que Amalia