Levy Rizzo
Terminamos cansados y medio ebrios, me encantó que todos nos divertimos. Mi mujer es candela con unos tragos de más, nos salimos de la piscina para irnos a su recámara y seguir con lo nuestro, solo que en el trayecto nos encontramos con algo incómodo, gemidos que venían del cuarto de lavado, no pudimos aguantar la risa estaban completamente perdidos o más bien ebrios que les importó poco estar en la mansión Bianchi.
Mientras subíamos vimos que la puerta se abrió y de ahí salió Flavio