Después de varios minutos caminando bajo la lluvia, el frio empezó a colarse hasta mis huesos, Wilches que estaba en mis brazos temblaba como si fuera de gelatina, pero Domenic no parecía estar afectado por la lluvia.
— ¿falta mucho? — pregunte.
Domenic se detuvo y volteo a mirarme.
— no lo sé — me contesto.
Yo respire con resignación, si seguíamos andando bajo la lluvia íbamos a morir de hipotermia.
— mami tengo frio — se quejó Momo.
Mi instinto de madre entro en desesperación de inmediato, ne