Me desperté por los brincos de Momo en la cama y los ladridos de Wilches, miré a Momo que se veía feliz. Hoy era sábado y los sábados eran de ir al parque.
— buenos días mi amor — la salud.
Momo se tiro sobre mí y me dio un beso en la mejilla.
— ¿mami podemos ir al castillo? — me pregunto.
Yo negué con la cabeza. Con lo que había pasado ese día era más que suficiente.
— mejor vamos al parque, ¿no quieres helado? — le pregunte.
Ella negó con la cabeza de inmediato.
— quiero ir al castillo, Wilc