Estábamos los tres en la única habitación que tenía un baño funcional, Domenic estaba apartado de nosotras y nos miraba de lejos con el ceño fruncido.
— ¿Mami, el señor Domenic está enfadado? — Me preguntó.
Yo volví a ver a Domenic que si parecía enfadado, y no era para menos, estaba todo embarrado, de pies a cabeza.
— No, esa es su cara siempre — Le respondí.
Domenic camino a nosotras.
— Deberías darle un baño o se enfermara — Me sugirió.
Yo asentí con la cabeza.
— Tu deberías bañarte también