LA TRAGEDIA
Habían pasado cuatro meses desde aquel beso. Las primeras luces de la mañana no tardarían en llegar. |
Estábamos cansados tras las emociones vividas en ese día inolvidable. Antonio, mi hermano, tenía en sus manos el esfuerzo, la constancia y la sabiduría adquirida, reflejada en un pergamino que lo acreditaba como un nuevo profesional de la psicología. Mi hermano, cuatro año