Mundo ficciónIniciar sesiónFui a trabajar, como cada día, aunque seguía rallada, más después de la conversación que tuve con mi amiga la noche anterior. Ni siquiera vino a dormir.
Tenía razón. Me había comportado como una cabrona, una mala amiga, más cuando ella me confesó, ilusionada, que había algo íntimo entre ellos.
El problema de todo aquello eran mis sentimientos. Como siempre.
No podía de







