Capítulo 51 – La verdad.
La puerta sonó, con insistencia, haciendo que despertase, sobresaltado y mirase hacia el reloj de la mesilla de noche. Eran las cinco de la mañana, casi había amanecido. No esperaba a nadie, así que … ¿quién podría ser? Era fin de semana.
Bajé las escaleras hasta la puerta de abajo, mientras el timbre seguía sonando con insistencia, y cuando abrí me quedé sin pa