Mundo ficciónIniciar sesiónLuisa
Mis lágrimas silenciosas seguían saliendo, allí, tumbada en aquella cama que no me pertenecía, en el único lugar en el que me sentía a salvo, mientras pensaba en la noche anterior. Se suponía que Miguel se había ido a trabajar, así que no había problema para estar aún allí.
Miguel, mi eterno salvador.
¿Cómo podía seguir con é







