Capítulo Siete
~MONIQUE~
Los guardias me acosaron antes de que pudiera pestañear.
Unas manos ásperas me sujetaron los brazos, arrancándome con tanta fuerza que mis rodillas se estrellaron contra el suelo de mármol. El dolor me recorrió las piernas, pero me negué a emitir un sonido. Me negué a darle esa satisfacción a esta bruja.
"¡Muévanla!", ladró la Luna.
Dos guardias me arrastraron por el pasillo; mis pies rozaban la piedra pulida. Otro me empujaba la cabeza hacia abajo cada vez que intentaba levantarla. Querían que me quedara pequeña. Doblada. Rota.
Me mordí el labio con fuerza para no emitir ningún sonido. No importaba lo que me hicieran, me negaba a sucumbir.
La puerta del patio se abrió de golpe y la brisa del atardecer me azotó la cara.
Un poste de madera se alzaba en el centro, desgastado, manchado y apestando a los gritos del pasado que se habían impregnado en él. Cadenas colgaban de la parte superior como serpientes metálicas esperando una nueva presa.
Se me revolvió el est