83. EN MEDIO DE LA NADA
—Garantízame que seré yo quien le ponga las manos encima a ese tipo —digo, poniendo mi brazo sobre el hombro de Richard y frenando su avance.
—No podría ser de otra forma. Me habrías decepcionado si no lo hubieras pedido.
Retira mi brazo y habla en tono de advertencia.
—Antony es tuyo siempre y cuando respetes su vida. En mis nuevos planes, ese chiquillo será mi moneda de cambio. Así tendré a papá Williams en mi bolsillo para lo que necesito.
Nuevamente tengo la sensación de que todo esto es de