84. RESCATE
Lo único que se escucha es el sonido de los sapos y, quizás, de grillos, junto con el de otros animales pequeños que no sé identificar. Richard tiene una mano levantada, pero cuando la baje, ingresaremos a esa casa tratando de tomarlos a todos desprevenidos. El viento helado golpea mi rostro, pero estoy muy lejos de sentirme fresco. El momento decisivo está tan cerca que lo único en que puedo pensar es en llegar hasta esa puerta metálica y liberar a mi mujer.
—Calvin —alguien llama desde dentro