C93-NO PUEDES AMARME
La luz grisácea del amanecer se filtraba entre las cortinas mal cerradas, dibujando rayos tenues sobre el desorden de la habitación. Ropas esparcidas, botas tiradas, y en el centro de la cama, dos cuerpos entrelazados bajo las sábanas.
Lucelia despertó primero.
Sintió el peso del brazo de Maddox sobre su cintura, su respiración cálida contra su nuca, y una sonrisa lenta se dibujó en sus labios, se giró lentamente para mirarlo, dormido, Maddox perdía esa arrogancia constante