C103-ELLA MERECE SER FELIZ
Todo pareció moverse a cámara lenta.
Maddox, que estaba más cerca, se lanzó hacia ellas, logrando agarrar el brazo del morador. Pero la distancia era demasiada, y aunque consiguió desviar parcialmente el ataque, la daga seguía descendiendo hacia Lucelia, quien se había girado al escuchar el grito pero no tenía tiempo de esquivar.
En ese instante, una sombra dorada atravesó el claro como un rayo. Tristan apareció de la nada, moviéndose con una velocidad imposible inclus