Capítulo 94. Eriss.
En la sala de espera, el tiempo se volvió espeso. El hospital tenía esa forma cruel de borrar las horas, de convertir la espera en algo sin bordes.
Shun se sentó en el borde de una de las sillas metálicas, con la cabeza entre las manos. Se cubrió el rostro, respirando con dificultad, como si quisiera tragarse las lágrimas. Intentó no pensar, pero fracasó. Seiya vino a su mente, junto con la culpa por haberlo alterado.
El enojo empezó a resquebrajarse. Recordó el rostro de su primo cuando hablab