Mundo ficciónIniciar sesiónEl invierno apenas comenzaba. Ya no era la tibieza dorada del otoño, sino un frío nuevo, paciente, que se colaba por los ventanales y dejaba al aire un aroma limpio, casi metálico. En los diez días desde que Seiya volvió del hospital, la casa se había llenado de rutinas suaves: los dibujos coloridos de Kaori, las lecturas cada vez más fluidas de Seiren, las revisiones discretas de Shun al final de cada jornada, los desayunos l







