Capítulo 67. El latido imposible.
El reloj del laboratorio marcaba casi el mediodía. Shun observaba la pantalla con el ceño fruncido y la mandíbula tensa. Los nuevos análisis estaban listos: gráficos limpios, valores precisos, pero cada cifra lo confundía más.
No había error posible. Había repetido las pruebas tres veces con distintos reactivos, y los resultados seguían burlándose de toda lógica médica. Los parámetros hormonales no seguían un patrón reconocible Las variaciones parecían responder a un sistema distinto, uno que n