Capítulo 65. El comienzo del cambio.
Mientras la mañana se volvía un torbellino en la casa Kurosawa-Foster, en otro punto de Milán la rutina seguía su curso con engañosa serenidad. Las calles hervían de luz otoñal; los escaparates recién abiertos dejaban escapar olor a café y tela nueva, y la ciudad parecía ignorar que algo acababa de quebrarse a unos kilómetros de allí.
Cassian y Seraphine caminaban por el amplio salón de una boutique de telas, envueltos en una atmósfera completamente distinta: el murmullo de las clientas, el roc