Mundo ficciónIniciar sesiónEl otoño había teñido Milán de tonos dorados. La luz entraba suave por las cortinas de lino, filtrándose en haces que parecían polvo de miel sobre las sábanas revueltas. Afuera, los árboles dejaban caer las hojas con la calma de quien ya no teme al cambio.
Era sábado, y la casa respiraba despacio. Habían pasado varias semanas desde aquel episodio febril que había dejado a S







