Capítulo 44. El taller de Nonno.
Eliot había pasado días dándole vueltas a las palabras de Lucien, aunque fingiera lo contrario.
No era lo que dijo, sino cómo lo dijo: esa calma tan segura, tan calculada, como si estuviera exponiendo una verdad que todos veían menos él. “Antes te gustaba reír, dejarte ver… ahora pareces preferir la calma de alguien mayor.”
No había veneno en esas palabras, y justo por eso dolían más. Tal vez sí lo había cambiado. Tal vez, sin quererlo, lo había hecho más serio, más prudente, más… suyo. Y en el