Mundo ficciónIniciar sesiónEl verano estaba por rendirse al otoño, y el aire traía esa tibieza espesa que anuncia el final de una estación. Desde la ventana de la habitación del novio, la luz caía inclinada, dorando el suelo de madera y los pliegues del traje que esperaba sobre el respaldo de una silla.
Seiya estaba sentado al borde de otra, con la corbata aún en las rodillas y la mirada perdida en algún punto del vacío.







