Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta se cerró tras Eliot con un golpe seco y, por primera vez en semanas, el silencio de la casa le pareció insoportable. Apenas dio dos pasos cuando escuchó las patitas de Tarō corriendo por el pasillo. El cachorro lo recibió con un salto torpe y un ladrido corto, como si no soportara un segundo más sin verlo; lo cargó en brazos sin pensarlo, hundiendo la cara en su pelaje suave.
—Ya estoy en cas







