Capítulo 149. Un día sin alfas.
La mañana entraba fría por los bordes de las cortinas, con esa luz blanca y quieta del invierno que no termina de decidirse. Seiya se despertó con el pecho apretado y la imagen del sueño todavía instalada, borrosa pero presente. Se quedó un momento con los ojos abiertos, respirando despacio, hasta que decidió que no valía la pena cargarla. Tenía planes y no iba a dejar que un mal sueño arruinara su día.
Se levantó, fue al baño y abrió la ducha. El agua caliente hizo el resto. Se vistió, se arre