Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche se fue apagando sin darle descanso. Afuera, la casa permanecía quieta, envuelta en el silencio previo al amanecer. Dentro, el cuerpo de Eliot no encontró tregua. El dolor lo obligó a levantarse más de una vez, doblado sobre sí mismo, con el estómago revuelto y la piel fría de sudor. Las horas pasaron lentas, sin sueño.
El baño se convirtió en su único refugio duran







