Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa estaba en silencio cuando Eliot cruzó el umbral. No era un silencio apacible, de esos que invitan al descanso, sino uno tenso, demasiado ordenado, como si todo se hubiera reacomodado para funcionar sin él. No había risas infantiles, ni pasos apresurados en el pasillo, ni el murmullo constante que solía acompañar las noches desde que Eriss había llegado a sus vidas.
Llevaba en la mano un pequeñ







