Capitulo 179. El alfa que había jurado no amar.
La mañana avanzaba con una tranquilidad densa y reposada por los rincones del gran salón comedor. La luz pálida de las primeras horas se filtraba de manera suave a través de los amplios ventanales, atenuando el frío exterior y envolviendo la estancia en un ambiente cálido y suspendido.
En mitad de la mesa principal, Eriss permanecía sentado sobre una mantilla limpia mientras sostenía entre sus pequeñas manos un mochi grande de fresa. A unos pasos de distancia, Eliot se agachaba pacientemente, b