Capítulo 197. Cadetes y panqueques.
La luz matutina se filtraba suavemente por los ventanales mientras Eliot bajaba las escaleras con paso cansado. A sus espaldas, el trote silencioso de Tarō lo acompañaba en la marcha, manteniendo la fidelidad de siempre.
Estar en su casa del soltero le producía una sensación extraña; sin embargo, en medio del desgaste laboral y la exigencia de los últimos días, la ausencia de los empleados le resultaba extrañamente reconfortante.
Al llegar al primer piso, caminó hacia el comedor y encontró a Ka