Capítulo 194. Camada de gatitos.
La luz tenue que filtraba la ventana perfilaba la figura de Shun sobre las sábanas. Dormía boca abajo, sumergido en una quietud suave que comenzó a disolverse a medida que su descanso se volvía más liviano, arrastrado por una exigencia repentina y feroz. Un hambre, intensa e incontenible, le oprimió el estómago hasta obligarlo a despertar.
Abrió los ojos despacio. Bajo la palma de su mano descansaba una pequeña libreta. Rozó la cubierta con la punta de los dedos, reconociendo el tacto de aquel