Ana Isabel no puede disimular su indignación por la farsa que era su vida. Se había inventado una historia para conquistar a un multimillonario y ahora ella resultaba siendo víctima de su propio juego. Quería salir corriendo de aquel lugar y no saber nada más de su James, que ahora resultaba ser “Miguel” que ahora no era un multimillonario sino un simple chofer disfrazado de mesonero. Todo aquello debía ser un sueño, un mal sueño. Sí, eso debía ser. Piensa la pelicastaña, mientras James Hanks l