Miguel jadea por los besos ardientes de Abril. Aquella mujer, tomaba lo que se le apetecía de un sólo tirón, no es mujer de andarse por las ramas, ella va directo a lo que quiere. Y eso le quedó claro a Miguel en el momento en que lo abordó en el coche cuando la llevaba a su casa, y aún más, le quedaba en claro ahora sus perversas intenciones.
Abril Rowling toca su cuerpo como una amante experta, sin amedrentarse. Miguel furioso, por lo que escuchó de James y la pequeña mentirosa, le devuelve