La verdad estalla en la cara de Miguel, sin darle chance a explicarse, sin mediar palabras algunas es evidente el engaño y todas las mentiras que tejió el pelirrubio.
Ana lo mira con el corazón desbocado, todavía procesando lo que sus ojos están viendo, lo que sus oídos escucharon . “¿Miguel? ¿Así se llama este jodido mentiroso?”. Piensa Ana Isabel.
Con una sonrisa forzada, finge estar bien, pero lo cierto es que por dentro está cayéndose a pedazos, un nudo aprieta su garganta, provocándole