Cuando regresó al hospital, encontró al detective en la sala de espera. Para su fortuna, Caleb ya no estaba. Solo esperaba que se hubiera aburrido y que ya estuviera lejos de ahí.
Pero, para su mala suerte, lo vio regresar con una enfermera colgada de su brazo. Al parecer, venían justo de la habitación de Mónic.
Sintió que la sangre le hervía. Estaba sintiendo tantas sensaciones nuevas; los celos eran una de ellas. Pero lo que estaba sintiendo en esos momentos eran unos celos enfermizos. Deseab