El escritorio quedó cubierto de café, gracias al cielo que no había nada importante que recibiera una dosis de cafeína. Logan estaba incrédulo de lo que estaba viendo, pero guardó la compostura y eso si que era extraño en esa situación.
—¡Claro que no! No te necesito para nada en la reunión, aquí la jefa soy yo y tú trabajas con los empleados que yo decida —si bien Logan ya sabía el temperamentito que se cargaba su jefa, le parecía extraño la manera que se había puesto solo por pedirle eso.
—Pe