Entraron a la sala donde estaba una mesa rectangular bastante grande, en un extremo de ésta, se encontraban tres personas, dos hombres y una mujer.
—Buenos días equipo —saludó Mónic con una gran sonrisa, dándose cuenta de que alguien faltaba.
Todos contestaron al unísono y dirigieron la mirada directo hacia el casi extraño junto a ella. Era casi extraño, porque un día antes por la tarde, lo habían visto merodear y meterse en la oficina que ocupaba el coordinador editorial.
—Como ya se habrán da