Me removía en la cama una y otra vez, había un extraño sonido que no me dejaba conciliar el sueño. Abrí los ojos soñolienta mientras trataba de averiguar qué era lo que me molestaba. En la mesita de noche mi celular estaba encendido, al parecer alguien me llamaba. Me senté en la cama con algo de dificultad y tomé mi teléfono.
Tenía tres llamadas perdidas de Laura. Una cuarta llamada entrante sonó, así que me apresuré a contestar.
—Laura, ¿qué pasa?
—Silvia —respiración— ¿Donde estas? —respir