—Silvia, Silvia, hija querida, despierta—escuchaba hablar a lo lejos.
Era mamá, me tomaba del hombro agitándomelo.
Abro mis ojos frunciendo el ceño y veo a mi alrededor pues todo apuntaba que había sido una mala pesadilla
Uf, pero qué alivio que era una pesadilla. Aunque todo había parecido tan cierto. Sentí demasiado real ese sueño, que por poco muero en el piso mientras miraba a Marcos acercándose, pero aún no entiendo ¿por qué sueño o tengo recuerdos con Marcos? Me quedé pensando.
—Mamá,