—Gracias por traerme —le dije a Laura mientras me bajaba de su coche aún casi en shock por lo que me habían contado.
—Silvia, no le dirás a nadie, ¿cierto? —se quiso asegurar. Se notaba preocupada y ahora entendía que ellos irían a prisión por ser casi cómplices y no decir nada sobre lo sucedido.
—Claro que no. Te veo mañana —me despedí, dando la vuelta y caminando a mi casa. Escuché detrás de mi el auto de Laura irse así que pude respirar tranquila. No recordaba nada de esa noche, ¿por qué l