Florence llevaba una charola con dos tazas de té de jazmín y una cucharada de miel, tal como le gustaba a Theo, cuando su móvil vibró, ella llegó al estudio donde su amigo estaba revisando unos documentos.
Con calma, sin llamar tanto la atención, puso una taza de té a un lado de aquel hombre que se encontraba sumamente concentrado.
Ella tomó la suya y se acurrucó en la silla que estaba frente a él, tratando de descifrar los pensamientos de su mejor amigo.
En ese momento recordó su móvil, lo sacó