—¿Y tus padres? —Alzo la mirada, la idea es que vengan sus padres.
—Bueno, la idea es que saliéramos Rose y yo, por eso vine solo —se explica encogiéndose de hombros y asiento.
—No cambia el hecho de que eres menor de edad y aunque sea desde lejos tus padres podrían estar —le recuerdo.
—Lo sé, pero cuando supieron que usted vendría, dijeron que no había necesidad, ya que habría un adulto, saben quién es usted, el favorito de Mack, el alfa que ayudo a varios demonios en la guerra —dice sonriendo.
Quería seguir charlando, pero Rose me interrumpe, queriendo entrar con el chico, yo no pude arruinarle esa emoción, había esperado demasiado ella. Para que mi hija no me escuche, le hago señas a mis hombres para que estén pendiente.
El pequeño deja la bici guardada con otras bicis del lugar, y luego se dirige con mi hija a pagar los tickects, él le pagó a ella, pero con mi dinero mi hija podría brindarle algo adentro.
Mis hombres y yo entramos, como no nos íbamos a subir a ninguna atracción, n