Seguí intentado cerrar el portal y de vez en cuando veía a Ross, la madre loba lo cuidaba por mí.
—No debiste ayudarme. —Escucho la voz de Ross—. Eso implica gastar energía.
—No la gasté, la invertí, te amo y necesito que estés bien, eres mi equipo, ahora recupérate y ayúdame aquí para luego acabar con esos demonios —lo aliento.
Y aunque le dije que se recuperara, se levantó como pudo del suelo e invirtió energía conmigo para cerrar el portal conmigo. Extendió sus manos hacia el portal y poco a