—Sí, de cualquier forma, tu eres el segundo a cargo —le guiño el ojo y me dedica una sonrisa, pues volvió un lado que jugaba con él siempre.
—¿Tú eres el primero? —Arquea una ceja.
—Star lo es gracias a mí, el que se meta con ella, muere —digo y la miro, pero ella ve a otro lado.
Lo recuerdo, otra vez me odia como cuando la obligué a casarse conmigo. Miro a los vampiros y hago una seña para que me sigan junto con mis padres, solo se quedaría mi hermano.
Nos dirigimos a la cueva y antes de salir