—Está bien.
Sigo viendo a los guardias y de repente caen uno por uno, dejándome confundido hasta que veo a Super salir de un arbusto y darnos la señal de que nos acercáramos, la mujer me sostuvo y me llevo a él.
—¿En dónde estabas? —le pregunto, pues se supone que él tenía que traerme.
—Me encargue de despejarnos todos. —responde.
—¿Y los mataste? —veo a los hombres caídos, ellos son de la manada de mamá.
—Solo están inconsciente, despertarán —me asegura—. Ahora entremos, recibe toda la informa