De vuelta a la actualidad…
La tortura de Fabrizio.
Después de salir del restaurante, Fabrizio me deja conducir mientras él duerme muy tranquilo sigo las indicaciones del GPS que con antelación él preparó para que pudiese llevarlo a su destino. Vuelvo mi vista de vez en cuando hacia él, reposa con los ojos cerrados, el cinturón alrededor de su cuerpo, su respiración es pausada y se ve tan tranquilo que no quiero despertarlo.
Cuando el aparato anuncia nuestra llegada, dudo en hablarle. Me quito