Mundo ficciónIniciar sesiónーNi te preocupes en mencionarlo Ruedas, sé que no quieres hacerlo. Pero lo prometiste.
ーPrometí asistir a las reuniones semanales y todo lo demás… No hablé jamás de presentar un CV y asistir a una entrevista.
ーEs una oportunidad, una muy buena
ーEs una emboscada ー No quiero gritarle por que no me nace ーEso es lo que me frustra.
ー Si te lo digo en casa ni siquiera me hubieras escuchado Ruedas y lo sabes.
ー Pero hacerlo en terapia, en frente de diez personas y con la sonrisa intensa de la psicóloga ¿Te parece la mejor idea? ー Buféー Perdiste el sentido.
ー¿Te repito lo anterior? ー Comentaba desde la entrada del apartamento que compartimos desde entonces. No se movía aún conociendo que necesitaba salir de casa.
ー Muévete, por favor. ー Tomó impulso con la mano izquierda, mi dominante y la que ha tomado mucho más fuerza desde que tengo que dominar a las llantitas.
ー Dame una razón para no intentarlo ー Suplicante e irritante. ー Una sola válida y te prometo que no volveré a mencionarlo.
ー No necesitas una razón por que la conoces, me has oído hablar de ella infinidad de veces. No quiero volver a trabajar en nada de eso. Ahora quitate que voy tarde.ー Le hable desde el salón.
ーRuedas ー Sigue con su tono suplicante ー Te lo pido como hermano. Eras la mejor de tu facultad, tienes un conocimiento asombroso del tema y un don innato. No sería un buen hermano si no insistiera en esto.
ー Brian, eres el mejor hermano que conozco, no solo por que eres el único que me quedaー Sonrío acercándome a la puerta que insiste en bloquear con su cuerpo ー Pero debes tener claro que mi decisión es inamovible. No hay manera de aceptarlo, no quiero relacionarme con nada de ello, no puedo… ー Mi voz se quiebra sin que pueda controlarloー Debes entender, por favor, que no puedo… no puedo. ー Sollocé.
ー Vale, ya está ー Levanta las manos ー Vamos, te acompaño al supermercado.
ー ¿No vas al trabajo? ー Confirmo la hora en el reloj de pared junto a la cocina, el que guarda en cada cuarto de hora, un cúmulo de legumbres secas.
ー ¡Nop!ー Dio un saltito de esos que generalmente ofrece cuando intenta ocultar su nerviosismo.
ー ¿Que ha pasado?
ー Nada ー Demasiado rápido.
ー Brian… Brian ー Insisto, mientras abre la puerta y toma impulso para bajar por la rampa que él mismo preparó al mudarnos.
ー No pasa nada Ruedas, no iré hoy.
ー¿Enfermo?
ー ¡Nop! ー Otro saltito y cierra la puerta a nuestra espalda, confirma la cerradura tres veces, retira la llave y la guarda en su bolsillo, que toca nuevamente tres veces antes de decidir dar el primer paso.
ー ¿Entonces? ー Me preocupa, claro. Si algo sucede con su trabajo, algo pasará con su vida, no puede perder su rutina. ー Por favor ー Supliqué nuevamente.
ー Listo, vamos ー Terminó su rutina y con la mente lista para salir, empujó la silla de ruedas mientras tarareaba lo mismo de siempre, como cada día, como cada caminata. Nada podría cambiar o la mente de Brian explotaría y eso si que es un problema para nosotros.
ーPor favor ー Susurré en cuanto terminó la versión melódica susurrante.
ー No me gusta que sigas insistiendo Ruedas. Lo he dejado claro ya. ¿No quieres que te presione pero ahora tú lo haces?
ー Lo siento.
ー Está bien.
Terminamos la ruta y se despide con la mano en alto, como siempre. Asiento y me adentro en mi lugar de trabajo. Estoy a cargo de las áreas bajas del supermercado, toda la reposición de los estantes inferiores está a mi cargo. Así que la rutina es siempre la misma y eso me agrada, después de tantos cambios, trabajar en el supermercado de mi barrio me da la tranquilidad de pensar que todo a mi alrededor está controlado, nada puede cambiar. Eso alivia la ansiedad que aflora desde todo lo que sucedió.
Confirmo en el tablero de actividades los pasillos a cambiar, las ofertas y los productos para incluir. El supermercado tuvo la idea incluyente de disponer una canastilla para mi trabajo, un carrito de esos que se usan al llevar silla de ruedas. Allí dejo los productos a reponer y hago las primeras rondas básicas. Repito la ruta tres, cuatro y cinco veces, todo con la misma velocidad e intensidad, sin nada diferente y con una sonrisa en mi rostro, la que me regale el no tener que trabajar en una multinacional analizando datos y tendencias, con planeaciones financieras, estudios de mercado, evaluación de riesgos… ¡Puf!... Nada que sea relacionado con riesgos podrá llamar mi atención nunca más en la vida.
Eso es lo que no entiendo de Brian y su insistencia en que tomé la dichosa entrevista que la psicóloga de terapia ha concretado para mi. Él más que nadie en el mundo entiende lo que costó controlar mi entorno y adaptarme a lo que soy en este momento, entonces… ¿Por que insistir tanto? ¿Por que de esa manera?







