Mundo ficciónIniciar sesiónNo discuto lo asares de la vida, no lo hago desde hace cinco años, antes de eso no era precisamente una persona paciente o reflexiva. Mi hermano asegura que es el aparato que me lleva a todos lados y que tiene ruedas, situación que él aprovecho para deducir mi apodo: "Ruedas". No es muy listo así que le dejo ganar algunas pequeñas batallas, mientras yo me preparo para la guerra. Eso sonó fuerte, pero no lo es, ese hombre es lo unico que me queda. Sé que soy lo mismo para él.
Yo no veo mi situación como él lo menciona, no son las ruedas lo que moldeó mi vida, es más bien que no hay nada que pueda solucionar desde la incomodidad, al parecer mantener la calma me ayuda a pensar, no solo con el aparato de ruedas grandes, si no con todo en general: las medicinas, alquiler, comida y Tommy, este último casi el más costoso, irritante y obstinado de todos. Por hay dicen que las mascotas se parecen a sus dueños, lo creo. Sé que ahora mismo soy la más costosa, irritante y obstinada criatura en mi familia, lo bueno es que ellos ya no me mantienen, lo malo es que seguiré siendolo hasta cumplir mi meta o hasta que me llegue la muerte, lo que ocurra primero.
No soy dramatica, es real. No es lógico que sea la única sobreviviente en un accidente de automovil en el que fallecieron cuatro personas de la misma familia y un perro, Tommy. Bueno, Tomy primero, el gato del que les he hablado es Tommy segundo. No, no es el sustituto del primero, además que no tienen nada en común, más alla de las cuatro extremidades. Es más bien un recordatorio de ese día, una excelente manera de pensar en ellos: mis padres y los gemelos, mis dos hermanos menores que fallecieron. Brian, el mayor de nosotros estaba en casa con gastroenteritis viral, mientras nosotros salimos a disfrutar de las fiestas de uno de los pueblos cercanos a nuestra ciudad, eso le salvó de salir ileso, por lo menos fisicamente, el dolor de la perdida es algo que no podremos superar jamás.
Volvamos a Tommy I, noble, atento y educado, totalmente diferente a Tommy II. No era solo un perro, era parte de la familia al punto de mencionar siempre que eramos cinco y no cuatro hermanos, además era la mascota de apoyo emocional de Lyan, el gemelo mayor, solo por unos segundos pero bien que le encantaba mencionarlo en cada ocasión, sufría de autismo, en una versión no tan evidente pero única, tanto como Dylan, el gemelo menor. Él por su parte no manifestaba rasgos autistas, lo que nos desconcertaba y aliviaba de alguna manera. Sin embargo, los gemelos eran inseparables y una excelente dupla en todo.
Ya ven por que no discuto con la vida, por que ella en si misma es mas obstinada e irritante que yo, aunque eso sea mucho decir. No tengo nada que discutirle a una cabrona que me robó todo y me dejó tan miserable como invalida, ni más, ni menos.
¿A donde me llevará si le discuto?
Prefiero mantenerme atenta a sus jugadas, ser sigilosa y diligente, al punto de hacerle creer que ella ganó.
Brian, hermano, si lees esto no creas que enloquecí y no llames a la psiquiatra, solo recuerda en la tarea esa que de la que habla la psicologa en la obstinada terapia de grupo a la que insistes llevarme cada semana. Ese tema de escribir siempre lo que sienta, bueno, esta es mi respuesta a su solicitud.¿Que más podrán quitarme?
Si ya no me queda nada que perder.







