—¿Estas dormida ?.
—Aun no. —respondo en murmullo.
—Y tú, no estás cansado ?.
—No. Pero tenemos que dormir, ya es demasiado tarde.
—Aunque lo hagamos, no tenemos porque preocuparnos.
—¿Cómo que no ?. —se levanta haciéndome aún lado. —Olvidas que mañana es el cóctel de los Wilson?.
Ruedo los ojos al haberlo olvidado. —¿Es necesario que vayas tú también ?.
—Es mi obligación Maricela, ahora soy el vicepresidente.
—Si pero tu hermano puede ir solo, no te necesita. —argumento bostezando. —Dile