Cuando creí que ningún hombre podría cambiar por amar a una mujer, siempre lo pensé así, desde mi fallido matrimonio con Alan nadie me quitó esa idea de la cabeza, no hasta que Sebastián entró a mi vida, con una sonrisa estúpida de enamorada, lo veo en silencio dormir, se vela tan lindo, incluso pude notar que sus pestañas eran encrespadas, algo que ni siquiera había notado en todo este tiempo.
Al verlo a él, por mi cabeza se me pasaba un sin fin de imágenes, imaginando a mi bebé , como si f